Ya hubo una vez un Presidente de México…

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Ya hubo una vez un Presidente de México…Que así contestó una carta venida del extranjero.

Final del documento: “…Tengo necesidad de concluir por falta de tiempo, y agregaré sólo una observación. Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará”.

“Soy de usted atento y seguro servidor”.

Benito Juárez

Maximiliano y Carlota, después de visitar al Papa, se embarcan en Trieste rumbo a México, en la fragata “Novara” (la misma que tres años más tarde, regresará a Europa el cadáver de Maximiliano). El 28 de mayo llegan los príncipes al puerto de Veracruz donde son acogidos con más curiosidad que entusiasmo. Sus altezas imperiales hacen su entrada en la Cd. de México el 12 de junio, donde, una de sus primeras providencias de Maximiliano es asignarse un sueldo de millón y medio de pesos anuales, y otorga a Carlota otro de doscientos mil al año. Un indicio del dislocamiento que siempre sufrieron las finanzas durante el imperio. Y, por cierto, a Napoleón III la aventura monárquica le costó más de mil millones de francos y la vida de muchos soldados. Maximiliano, en un intento por reconciliar los intereses con los de la República, escribe al patriota mexicano invitándole a colaborar con él. Juárez rechaza tal invitación en una carta memorable que escribe desde Monterrey. Dicha carta, según el criterio del Ing. Jorge L. Tamayo, debe ser considerada auténtica a pesar de que no concuerda con la estancia de don Benito en la Sultana del Norte, en virtud de que la fecha que se le atribuye a esta misiva es la de su publicación en un diario de los Estados Unidos.

La Carta: Monterrey, N. L., marzo 28 de 1864.

Muy respetable señor:

“Me dirige V. particularmente su carta del 22 del pasado, fechada a bordo de la fragata “Novara” y mi calidad de hombre cortés y político me impone la obligación de contestarlas, aunque muy de prisa y sin una redacción meditada, porque ya debe V. suponer que el delicado e importante cargo de Presidente de la República, absorbe casi todo mi tiempo, sin dejarme descansar de noche. Se trata de poner en peligro nuestra nacionalidad, y yo, que por mis principios y juramentos soy el llamado a sostener la integridad nacional, la soberanía e independencia, tengo que trabajar activamente, multiplicando mis esfuerzos para corresponder al depósito sagrado que la nación, en el ejercicio de sus facultades, me ha confiado. Sin embargo, me propongo, aunque ligeramente, contestar los puntos más importantes de su citada carta. Me dice V., que abandonando la sucesión de un trono en Europa, abandonando su familia, sus amigos, sus bienes y lo más caro para el hombre, su patria, se han venido V. y su esposa doña Carlota, a tierras lejanas y desconocidas, sólo por corresponder el llamamiento espontáneo, que le hace un pueblo que cifra en V. la felicidad de su generosidad, y por otra parte ha sido verdaderamente grande mi sorpresa al encontrar en su carta la frase: “Llamamiento espontáneo”, porque yo ya había visto antes, que cuando los traidores a la patria se pre- sentaron en comisión por sí mismos en Miramar, ofreciendo a V. la corona de México, con varias cartas de nueve o diez poblaciones de la Nación, V. no vio en todo eso más que una farsa ridícula, indigna de ser considerada seriamente por un hombre honrado y decente. Contestó V. a todo eso habiendo una voluntad libremente manifestada por la Nación; como resultado de un sufragio universal: esto era exigir una imposibilidad; pero era una exigencia de un hombre honrado”.

“¿Cómo no he de admirarme ahora viéndole venir al territorio mexicano sin que se haya adelantado nada respecto a las condiciones impuestas? ¿Cómo no he de admirarme viéndole aceptar ahora las ofertas de los perjuros y aceptar su lenguaje, condecorar y poner a sus servicios a hombres como Márquez y Herrán, y rodearse de toda esa parte dañada de la sociedad mexicana?”

“Yo he sufrido, francamente, una decepción; yo creía a V. una de esas organizaciones puras, que la ambición no alcanzaría a corromper”.

“Me invita V. a que venga a México, ciudad donde V. se dirige, a fin de que celebremos allí una conferencia, en la que tendrán participación otros jefes mexicanos que están en armas, prometiéndonos a todas las fuerzas necesarias para que nos escolten en el tránsito y empeñando como seguridad y garantía su fe pública, su palabra y su honor. Imposible me es, señor, atender a ese llamamiento; mis ocupaciones nacionales no me lo permiten: pero si en el ejercicio de mis funciones públicas yo debiera aceptar tal intervención, no sería suficiente garantía, la fe pública, la palabra y el honor de un agente de Napoleón, de un hombre que se apoya en esos afrancesados de la nación mexicana, y del hombre que representa hoy la causa de una de las partes que firmaron el tratado de la soledad.

“Me dice usted que de la conferencia que tengamos en el caso de que yo la acepte, no duda que resultará la paz y con ella la felicidad del pueblo mexicano; y que el imperio contará en adelante, colocándome en un puesto distinguido, con el servicio de mis luces y el apoyo de mi patriotismo. Es cierto, señor, que la historia contemporánea registra el nombre de grandes traidores que han violado sus juramentos y sus promesas, que han faltado a su propio partido, a sus antecedentes y a todo lo que hay de sagrado para el hombre honrado; que en estas tradiciones el traidor ha sido guiado por una torpe ambición de mando y un vil deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus mismos vicios; pero el encargado actualmente de la Presidencia de la República, salido de las masas obscuras del pueblo, sucumbirá (si en los juicios de la Providencia está determinado que sucumba), cumpliendo con un juramento, correspondiendo a las esperanzas de la Nación que preside y satisfaciendo las inspiraciones de su conciencia”.

“Tengo necesidad de concluir por falta de tiempo, y agregaré sólo una observación. Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de los vicios una virtud; pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará”.

“Soy de usted atento y seguro servidor”.

Benito Juárez

*“Juárez, México y el Mundo por Rafael Avalos Ficacci, editado por P.I.P.S.A. 1972

 

 

 

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“El porfiriato no murió por corrupción. El porfiriato estaba apolillado”.

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De los archivos de “El Fusil” un artículo sobre la Revolución Mexicana con la opinión de de Renato Leduc para la revista “Tesis Política” en su número 29, que fundara y dirigiera el profesor hidalguense. Raúl Vargas Ortiz en los años de 1975 a 1977.

“A cierto viejo politólogo que comparaba la corrupción a que ha llegado el llamado régimen de la Revolución Mexicana con la que acabó con el porfiriato, aquel limpio reaccionario que fue don Nemesio García Naranjo le contestó algo como esto: “No, el porfiriato no murió por corrupción. El porfiriato estaba apolillado y por eso se derrumbó”.- La extrema facilidad con que Madero, con su insuficiente programa político y su escasa fuerza militar lo derribó, parece dar la razón a don Nemesio. Pero ni Madero ni su famoso lema ‘Sufragio Efectivo No Reelección’ constituyeron propiamente una Revolución sino, más bien, una simple sustitución de personajes en la cumbre. Incluso, con fuertes marcas de nepotismo…”.

“Aunque el buen señor Madero no les daba motivo alguno, las casi intactas fuerzas reaccionarios se fueron confabulando cada vez más descaradamente contra él, aliadas incluso con elementos ex maderistas (Pascua! Orozco y los Colorados) a quienes su ingrato ex jefe había marginado… Se fundó un periódico, El Mañana, de un señor Rábago, con el propósito declarado de combatir al maderismo. Sistemáticamente repetía esta cabeza de primera plana ‘El maderamen cruje’ y sucedió lo que tenía que suceder. Al cabo de un año, la emboscada reacción, levantó la cabeza. Una sedición cuartelera encabezada por el general Victoriano Huerta y otros dos o tres generaletes sediciosos a quienes el buen señor Madero había perdonado la vida, se la quitaron a él asesinándolo villanamente, con la bendición y la intromisión -ya desde entonces- del Embajador de los Estados Unidos… y así terminó, el 22 de febrero de 1913, junto a una barda de la Penitenciaría del Distrito Federal, la pre o seudo Revolución, iniciada el 21 de noviembre de 1910, en la calle de Santa Clara de Puebla, por la heroica familia Serdán.

Fue entonces cuando comenzó la auténtica Revolución Mexicana que no fue la última revolución burguesa sino la primera revolución social de este siglo. Poco más de un mes después del asesinato del Presidente Madero, del Vicepresidente Pino Suárez y algunos otros próceres del maderismo, don Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila se levantó contra el usurpador Huerta, y en el Plan de Guadalupe, bajo la bandera del Constitucionalismo o restablecimiento del orden constitucional, logró polarizar y aglutinar muchas de las fuerzas revolucionarias maderistas dispersadas y marginadas por el propio señor Madero. Por todos los rumbos del país comenzaron a surgir grupos armados y decididos que a poco de constituirse lograban cada vez más rotundas victorias sobre las desmoralizadas tropas de la usurpación (Federales) que había tenido que recurrir a la impopular y contraproducente leva por llenar sus huecos.

Fueron epopeyas las batallas de Gómez Palacio, de Torreón, de Zacatecas, en las que la División del Norte, a las órdenes de Pancho Villa, liquidó materialmente a los Federales de Huerta y la ejemplar campaña de las tropas del Noroeste con las que AIvaro Obregón, a lo largo de todo el litoral del Pacífico, llegó hasta la Capital de la República.

En la Revolución Mexicana las cosas iban rápidas. E! usurpador Huerta duró en el poder casi el mismo tiempo que su víctima el presidente Madero, un año y tres meses, el15 de julio de 1914 con su ejército deshecho, renunciaba a la presidencia y se despedía de sus colaboradores y del agachado Congreso de la Unión, con estas piadosas palabras: “Dios los bendiga a ustedes y a mí también”. Con la trágica experiencia del señor Madero, los Revolucionarios triunfadores: Carranza, Villa, Obregón, Pablo González, Zapata, etc., habían aprendido que cuando una Revolución tiene la buena suerte de triunfar, hay que cambiar todo de pies a cabeza y al enemigo liquidarlo hasta su total extinción, pues de otro modo, más vale no meterse a hacer revoluciones”.

Futbol y política en una vieja nota de prensa.

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En el tiempo que hoy nos ocupa, futbol y política en una vieja nota de prensa.

En los archivos futboleros de “El Fusil” encontramos la revista “Enfoque”, que como encarte del periódico “Reforma” se editara en 1998, en vísperas de la Copa del Mundo en Francia, que Roberto Gómez Junco publicara y cuyos comentarios se asemejan a los que pudieran hacerse hoy con el final del “Torneo Clausura 2016” y  la futura participación de la Selección Mexicana en la próxima Copa del Mundo.

Desde entonces las cosas no han cambiado mucho en cuanto a la Selección y otros juicios; que giran alrededor de este llamado “deporte de las multitudes”, donde otros intereses están hoy por encima de la afición y que las perspectivas políticas consideran que un equipo local ganador es un valioso distractor y un estabilizador de inquietudes.

Roberto Gómez Junco “Enfoque” del periódico “Reforma” del 7 de junio de 1998 en una apretada síntesis de su nota: “…Porque así como el nivel de nuestro futbol en particular guarda una relación directa con el nivel de nuestro deporte en general, el subdesarrollo deportivo es en gran parte consecuencia de nuestro subdesarrollo político, económico y social”.

“La política y el futbol se entrelazan más de lo imaginado en tierras mexicanas, y para muestra bastan tres grandes botones que en este sexenio han dejado constancia de las similitudes político-balompédicas.

Aunque se habla de “recuperación”, de alentadores avances en los Índices macro-eco-nómicos, millones de ciudadanos con el bolsillo vacío se preguntan quiénes serán sus privilegiados compatriotas que se han recuperado con la recuperación. Lo que se produce es el bienestar para algunas familias, con lo que se afianza en sus contrastes el país de los 40 que lo tienen todo y los 40 millones que nada tienen. En el futbol, en donde a pesar de los errores, improvisaciones y concesiones, también ese ansiado bienestar les llega y les vuelve a llegar a varias privilegiadas familias:

  • A las de los jugadores que ganan mucho aunque rindan poco.
  • A las de los técnicos que se convierten en tuertos millonarios en tierra de ciegos despilfarradores.
  • A las de los directivos que manejan el dinero de otros para enriquecerse ellos mismos.
  • A las de los promotores vividores capaces de vender cualquier bulto de papas como si fuera un costal de diamantes,
  • A las del emporio televisivo que exprime al máximo un bondadoso producto de consumo llamado “Selección Mexicana, como el Tricolor”, el país entero se convierte en “el equipo de todos” muy mal manejado por unos cuantos. Así como en la política también en el balompié mexicano prevalece la improvisación a niveles directivos, a los que sólo puede llegarse si se cumple con un requisito indispensable, “no saber de…. futbol”.

Remata su artículo con un lapidario comentario: que “Cuando en un “Mundial de Democracias”, en un “Mundial de Gobernantes” (o en un  “Mundial de Ciudadanos”) México se ubique entre los primeros lugares, entonces podremos aspirar a que también los ocupe en una futbolera Copa del Mundo. Mientras tanto sólo nos queda esperar, conocer nuestra “realidad futpolítica”… y tratar de modificarla”.

 

En el día mundial de la Libertad de Prensa

Libertad de prensa

 

En el día mundial de la Libertad de Prensa, una mirada a nuestra historia.

A iniciativa de la UNESCO, la Asamblea General de la ONU acordó celebrar en 1993 el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Se escogió el 3 de mayo para recordar la aprobación de 1991 de la Declaración de Windhoek para la Promoción de una Prensa Independiente y Plural por la cual la UNESCO reconocía que una prensa independiente, plural y libre es un componente esencial de cualquier sociedad democrática.

Por estos días de mayo, pero del año de 1883, “…antes de retornarle el poder al general Porfirio Díaz, el Presidente Manuel M. González, por consejo de aquél, promovió el 15 de mayo de 1883, una reforma al Artículo 79 Constitucional, que en la Carta de 1857 consagraba la libertad de prensa, pues su párrafo final establecía que los delitos de imprenta serían calificados y juzgados por un jurado popular. La modificación del Presidente González desaparecía a este jurado y daba la competencia en estos casos a los Tribunales de la Federación, los de la legislación penal, lo cual equivalía a dejar la libertad de prensa al arbitrio del gobierno.

Para perfeccionar esta mordaza puesta a los periódicos de la oposición, el licenciado Juan Pérez de León, Juez de Distrito, con vergonzoso servilismo, discurrió aplicar a los delitos de imprenta una supuesta teoría psicológica. “Teoría inquisitorial, dice López Portillo, conocida con el nombre de psicología, en virtud de la cual el redactor de cualquier periódico, podía ser acusado y encarcelado por razones ocultas que para ello tuviera el juez, aun cuando no apareciese demostrado su delito por pruebas externas. Bajo este régimen, las puertas de la cárcel estuvieron siempre abiertas para los periodistas, y el menor desliz, el ataque más insignificante a cualquier funcionario o a sus disposiciones, daban lugar a la detención del inculpado.”

En la obra De la dictadura a la anarquía, se aclara más aún: “Esta teoría (la de la psicología) que estuvo en vigor durante toda la administración del general Díaz, hacía imposible la censura de los actos del gobierno, porque siendo los jueces nombrados directamente por el ejecutivo, fácil le era encontrar quien declarara subversivo o injurioso para el gobierno o para la nación, cualquier escrito (caricatura o corrido) ; y como al mismo tiempo se aplicaba la teoría de la solidaridaridad penal, se enviaba a la cárcel al autor, al editor, a los impresores, y hasta los que repartían el periódico”. (La caricatura como arma política de Salvador Pruneda 1958 pg. 112)

Y de los perseguidos por “razones ocultas”, entrada y final del corrido:  “Despierten ya mexicanos”, de Autor anónimo.
“Despierten ya mexicanos los que no han podido ver,
que andan derramando sangre por subir a otro al poder.

¡Pobre nación mexicana! qué mala ha sido tu suerte;
tus hijos todavía quieren más en la desgracia verte.

(…)

Yo no he visto candidato que no sea convenenciero;
cuando suben al poder no conocen compañero.

Ya con ésta me despido porque nosotros nos vamos;
que termina ya el corrido: Despierten ya mexicanos”.

 

 

 

“Presencia y movilización en las redes sociales”

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Hoy que las redes sociales se han adueñado del espacio que otrora, medios tradicionales nos aportaban información en un solo sentido, el receptor es también el emisor y sus opiniones trascienden e inciden en la vida pública de tal manera que están siendo factores de cambio.

 Como ejemplo de este cambio encontramos, en notas de agencias de prensa internacionales, que en los últimos años Colombia ha registrado un crecimiento exponencial en cuanto a la cantidad de usuarios que se encuentran registrados en las redes sociales. Redes como Facebook y Twitter son las que gozan de mayor popularidad entre los colombianos, a tal punto que en Facebook, Colombia ocupa el lugar número 14 a nivel mundial con más de 15 millones de usuarios, mientras que Bogotá es la novena ciudad del mundo con una cifra cercana a los 6.5 millones. En el caso de Twitter, la industria estima que cerca de 6 millones de colombianos usan el popular servicio que se ha convertido en el canal predilecto por medios de comunicación, en campañas políticas, denuncias, eventos, personajes de Gobierno y presencia de la sociedad civil entre otros. En buena medida estas redes sociales han sido el factor del cambio.

La razón de este comentario la encontramos en el libro “La comunicación y la movilización social en la construcción de bienes públicos” de José Bernardo Toro A. y .Martha C. Rodríguez G. publicado en Bogotá Colombia, que nos habla del porqué allá se han realizado una serie de cambios de tal tamaño comentados en redes sociales:

“Una movilización social, dice, ocurre cuando se logra afectar la vida cotidiana de la sociedad. “Colectivizar una propuesta de cambio es una de las mayores dificultades que tienen que resolver los políticos, los administradores públicos y los líderes. Aunque exista el conocimiento, la capacidad institucional y los recursos para hacer una reforma o introducir una innovación o un cambio social, sólo es posible hacer cambios en la sociedad a través de la convocación de la voluntad de los actores implicados; es decir, de las personas que puedan convertir en acciones y decisiones cotidianas los procesos y logros que requiere una reforma, innovación, proyecto, programa u obra (y en esto juegan un importante papel las redes sociales); pero no es suficiente que una reforma, innovación, proyecto o programa, esté bien diseñado y financiado. Es necesario, además, que sea bien comunicado, que movilice voluntades y deseos”.

“El secreto (la clave) para lograr una movilización exitosa es poder identificar el conjunto de <re-editores> que pueden movilizar y comprometer a las personas que se requieren para lograr los propósitos establecidos de movilización.

La movilización participada a nivel macro, no requiere que las personas estén físicamente juntas o se conozcan. Lo que se requiere es conocer y compartir el significado y la interpretación, es decir, poder tener certeza colectiva. Si cada uno de los actores involucrados en un propósito tiene la certeza de que muchas otras personas están haciendo lo mismo que él y buscando los mismos propósitos, el proceso se ha colectivizado.

¿Cómo se estructura una Movilización?

Primero: Formular un horizonte atractivo y deseable. Formular un “imaginario”. Un “imaginario” es una representación deseable y posible del futuro que queremos construir…”, “…no es suficiente que una reforma, programa o proyecto tenga objetivos y metas técnicamente formulados; es necesario reformular esos objetivos y metas en formas, lenguaje y símbolos que despierten la pasión y el deseo, es decir, convertirlos en imaginarios”.

Segundo: Cuando se formula o se propone un horizonte de cambio atractivo (un imaginario), muchas personas están dispuestas a participar en el propósito del cambio si se les resuelve la siguiente pregunta: ¿Cómo puedo participar yo, en lo que hago todos los días?, es decir, ¿qué tengo que entender (comprensiones), qué debo hacer (actuaciones), con qué puedo actuar y/o participar (instrumentos) y qué decisiones debo tomar?

Tercero: Colectivizar la acción. La colectivización significa poder tener certeza colectiva: saber que lo que yo hago y decido, en mi campo de acción y trabajo, está siendo hecho y decidido por muchos otros, por las mismas razones y sentidos. Esto es lo que le da estabilidad a la movilización y puede convertirla en un proceso de cambio.

La colectivización requiere convocatoria.

La convocación a un imaginario social es el primer paso hacia la creación de un interés colectivo; hacia la creación de certezas compartidas. (Aquí de nuevo la importancia de las redes sociales). Por ser toda movilización una convocación de voluntades, la comunicación que le es propia debe ser de la misma naturaleza. La convocatoria debe surgir de la naturaleza y forma del imaginario y de los propósitos que propone la comunicación y no solo de la presencia en otros medios que por voluntad unilateral se proyecta…”.

Oficio Político

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Este título nos lleva a preguntarnos ¿Qué es la política?, ¿Quién es político y quién no lo es? ¿Qué diferencia hay entre el político y el no político? Y otras cuestiones que giran en este entorno, ¿Por qué el ser técnico no se puede ser político?

En el libro del Fondo de Cultura Económica “Así lo recuerdo”, anecdotario de  la cultura política en México de Luis Marcelino Farías encontramos algunas luces al respecto:

“Al que le gusta la política estudia leyes para estar en aptitud de participar, hora que hay la carrera de ciencias políticas, también entran allí. A veces salen teóricos y no sirven. Se sienten políticos porque tienen un título. Pero el título de político lo da la vida, nada más. Puede ser político tanto un economista como un abogado; también pude serlo una persona sin carrera Un político tiene que poseer conocimiento de la vida, el conocimiento de las gentes, percibir quién sirve y quién no para qué puesto, para qué cargo y sobre todo para qué”.

“Un político se cala en la vida real; el político es el que hace política. El político teórico o el que cree ser político podrá ser consultor, podrá ser analista o lo que sea pero no es político. No se estudia para político; no obstante, la política abarca todas las ramas del saber.

“Hay que ser filósofo -decía Platón- para ser político.” Bueno, sí, en cierta medida; pero hay que ser agudo y sentir las cosas, sentir al pueblo y sentir lo que viene. El político es el gran visionario, el que ve el mañana, lo que va a acontecer y lo que puede acontecer. Un político fue Gustavo Díaz Ordaz, que me dijo el 8 de septiembre de 1964 lo que iba a pasar en octubre del 68. Un político es así, él hace política y ve el futuro, tiene atisbos del futuro. Puede por tanto provenir de cualquier actividad. Puede ser un militar. Ha habido militares que son a la vez excelentes políticos: Cárdenas, Calles, grandes políticos. Calles sobre todo era militar. Bueno, era maestro de escuela, se hizo militar, porque no era militar de carrera. Hay militares de carrera que sí resultan ser buenos políticos y hay abogados que resultan buenos políticos. Pero pues eso es una casualidad”.

“…la política consiste en mover voluntades, en mover gentes. En la política y en la administración pública como su parte complementaria. Lo fundamental es mover voluntades: eso es ser político, no hacer creer que sus decisiones mueven esas voluntades

Se hace obra si hay con qué, si no, no. Hay aspectos muy gratos de la política; por ejemplo, el ser dispensador de bienes es de los más satisfactorios; lo haces con dinero ajeno. Ése es el aspecto grato. Pero lo ingrato surge cuando no hay dinero y hay que hacer cosas, hay que mover voluntades, mover aquí, mover allá.

“Todo lo social afecta a lo político. Todo problema que exista en el seno de la sociedad afecta lo político, desemboca en la política. A la política le corresponde buscar una solución. El político tiene que buscar la solución; él utiliza a los técnicos como orientadores nada más, como amanuenses, si se quiere. Pero el político es el que tiene que tomar la decisión. Eso es lo que sucede, porque el político sabe que no tiene la verdad siempre, el político sabe oír, juzga, se informa y decide”.

“Esto viene a propósito de que se dice que hoy no hay políticos. Es que hacen las cosas distintas a como las hacíamos nosotros, más bien creen hacerlas distintas, pero lo que subyace es que ya no hay políticos, eso es todo”.

*Grabado de Guadalupe Posada

 

Para recordar a Guillermo Prieto

Guillermo Prieto

Marzo 14 de 1858.-Aprehendido el presidente Benito Juárez y los miembros de su gabinete el día anterior en Guadalajara por el amotinado coronel Landa, que alentado por la derrota que sufrieron los juaristas en Salamanca, decide apoyar al gobierno de Zuloaga, los mantiene prisioneros en el palacio de gobierno (…) en ese momento era el capitán del 5º Batallón y estaba a cargo de la custodia del presidente preso, se sintió traicionado por el ataque liberal y sin órdenes hizo tomar las armas a los soldados de la guardia bajo su mando, los formó frente a Juárez, que de pie apoyaba la mano en el picaporte de la puerta que conducía a otra pieza y dio la voz ¡al hombro! ¡presenten! ¡preparen! ¡apunten!, en aquel momento se presentó Guillermo Prieto que ante las bocas de los fusiles y cubriendo con su cuerpo al del Presidente, dirigió a los soldados unas sentidas palabras que se impusieron a la orden de ¡fuego!: “¡Alto, los valientes no asesinan!… sois unos valientes, los valientes no asesinan, sois mexicanos, éste es el representante de la ley y de la patria”. Entonces, los soldados sin aguardar otra orden, ante la impactante oratoria de Prieto, paulatinamente echaron sus armas al hombro y se quedaron impasibles.

“Guillermo Prieto, nació en la capital de México el 10 de febrero de 1818 y murió el 2 de marzo de 1897 en la misma ciudad que tanto amó y la cual le inspiró sus más destacadas obras…”.

“…Prieto fue espectador y actor al mismo tiempo de la agitada época mexicana que incluye guerras civiles, invasiones extranjeras la norteamericana y la francesa- la Revolución de Reforma y de parte del paréntesis de paz, preludio de la Revolución mayor, la de 1910 que significó el gobierno de Porfirio Díaz”.

De la Introducción de Yolanda Villenava, para el tomo número 18 de la Biblioteca Enciclopédica Popular ediciones SEP, 1944 bajo el titulo de Guillermo Prieto, (Fidel) Memorias de mis Tiempos (de 1840 a 1853):

“… En toda esta epopeya, Prieto tomó parte esencialísima con trabajos y sacrificios, y utilizó sus cualidades como orador y como poeta. Más de una vez la elocuencia de su palabra llevó voluntarios á.los cuarteles, al par que arrancaba de las garras de sus asesinos al Benemérito de América, con su palabra, ó corría de uno á otro extremo de la República, llenando oficiales é importantísimas comisiones. En medio de tantas fatigas y peligros, su pluma no descansaba un momento y se consagraba á la propagación de sus ideas. La poesía, sus versos, ora satíricos, ora festivos y ligeros, eran el constante medio de su propaganda popular, aparte de artículos serios y discursos con los cuales conquistaba prosélitos; y como un verdadero apóstol, predicaba la buena nueva de la libertad y del progreso”.

“No era, pues, la guerra a la creencia religiosa la que animaba a los constituyentes y Reformistas, sino el horror a los abusos, la convicción de que era imposible que una sociedad marchara con un poder sobre el poder, y poder que a la par que enervaba las inteligencias con la superstición, aniquilaba a la sociedad con su influencia bastarda inspirada por la codicia y por los vicios. (…) Las costumbres, las ideas, todo era preciso cambiar y todo lo cambiaron, el trabajo forzado, las faenas, los tribunales especiales, la censura previa, los malos tratamientos, crímenes de lesa dignidad humana, en una palabra, la esclavitud, la explotación inicua del hombre por el hombre, con distintos nombres y disfraces, el encomendero hecho hacendado, la idolatría en cambio de ídolos, ese era nuestro ser, y no estaba sostenido por el clero y por ejército; por algo más, por los ricos, ó como irónicamente se le llama, la aristocracia, compuesta de los niños mimados del privilegio, de la encomienda y de todo género de fraudes, desde el robo de jornal del peón hasta el contrabando, la casa de empeño y la falsificación de pesas y medidas en la tienda.

La separación de la Iglesia y el Estado, la desamortización, la secularización, la abolición de las mazmorras que se titulaban conventos, el Registro civil, la restitución al Estado de lo que al Estado corresponde; todas esas, son conquistas que no se perderán jamás y a cuya sombra México se desarrollará y será grande; y aun otras como el sufragio libre, la libertad de imprenta y otras que, por situaciones especiales hemos visto enturbiarse, no se perderán; las nubecillas se disiparán y lucirá grandioso el progreso, y no morirán nunca. Los principales enemigos fueron vencidos, la masa de la Reforma los aplastó para siempre y ya el pensamiento libre no se dejará encadenar”.

“Esta época de la Reforma no es suficientemente conocida y admirada, todos aquellos hombres que tomaron parte en su triunfo, generación excepcional de admirable temple y energía, competían entre sí por su valor y su constancia, por su desprendimiento y abnegación; nobles y desinteresados, buscaban la realización de un ideal y lo perseguían sin descanso y a toda .costa, sin pensar siquiera un momento en sus intereses personales.

¡Qué época! ¡Qué hombres! ¡Parece que no somos sus hijos! ¡Qué distancia tan grande hay de ellos a nosotros!”, ¿Donde están hoy esos hombres?