Manifestaciones en Pachuca

CREDENCIAL Alfonso Cravioto

Quince años antes de ser Diputado Constituyente:

*“… Mariano Lechuga, estudiante del Instituto Científico y Literario, junto con Ruperto S. Murillo, convocaron a una manifestación a celebrarse el 18 de julio de 1901, aniversario luctuoso de Don Benito Juárez en la plaza Constitución de Pachuca, en la que participaron estudiantes locales y del Distrito Federal, profesores e intelectuales, entre quienes figuraba Alfonso Cravioto. Sin embargo, cuando apenas se iniciaba el primer discurso, aparecieron los rurales que dispararon a los manifestantes y cargaron contra ellos a caballo, golpeando con el canto de los machetes. Los organizadores del acto llegaron al acuerdo con el jefe de los rurales, Antonio Grande Guerrero, de realizar el mitin a puerta cerrada, en la plaza de toros.

Esta numerosa manifestación estudiantil sirvió también como foro para dar a conocer al pueblo hidalguense los resultados del primer congreso liberal de SLP y los trabajos de la Corporación Patriótica Privada de Pachuca”.

“El 22 de julio, nuevamente los estudiantes del Instituto Científico y Literario se manifestaron contra el gobierno local por la disolución de la manifestación del día 18 y al tratar de reunirse el 28, la corporación patriótica privada es obligada por los rurales nuevamente a desintegrarse.

El 25 de agosto de ese mismo año vuelven a la carga los estudiantes, unidos a sus compañeros de la ciudad de México que lideraba Alfonso Cravioto y desafiando a la fuerza pública organizaron un mitin de protesta en el jardín Independencia en contra del jefe político, las fuerzas rurales y el gobernador del Estado, lo cual motivó también la acometida violenta sobre la multitud de los rurales, lesionando a muchas personas.

La represión desatada por el gobernador Rodríguez tuvo graves consecuencias, como el artero ataque de los rurales en que fueron golpeados con sables Francisco Noble y su hija Altagracia, el primero tanto por su labor periodística de denuncia como por su labor educativa, de franca definición rebelde, y la segunda por participar en los mítines estudiantiles”.

“A raíz de los actos del 18 de julio de 1901 en Pachuca, algunos organizadores son aprendidos y golpeados. A través del periódico Regeneración, Ricardo Flores Magón denunció los hechos: “los estudiantes hidalguenses han sido bestialmente atropellados. Los derechos de esos jóvenes, de esos dignos ciudadanos, han sido ultrajados por esbirros inquisitoriales, que amparados por la impunidad, en nuestra época de oprobio prestan los puestos públicos, han violado una vez más la ley” .Mariano Lechuga y Alfonso Cravioto escribieron una carta de protesta impresa en un volante, fechada el 4 de agosto de 1901, en la que manifiestan su repudio al  jefe político de Pachuca Antonio Grande Guerrero y al mayor Carlos G. Pacheco, ejecutores de la represión y las aprensiones. A raíz de esto, y sobre la base de sus influencias, el Lic. Ignacio Urquijo consiguió una mejoría en el trato hacia los estudiantes presos y luego su libertad, aunque todavía tardaron en liberar al maestro Noble”.

“Antes, el 15 de septiembre de 1909, a iniciativa del notario Silva, se convocó a un mitin que fue disuelto por la policía y reducidos a prisión el mismo Silva y Rosales, por órdenes del Jefe político de Pachuca, Carlos González. Y el 15 de septiembre de 1909, el gobierno de Pedro L. Rodríguez reprimió otro mitin encabezado por Jesús Silva y Ramón M Rosales, convocado con el fin de fundar un club político anti reeleccionista, el cual se fundó finalmente el 16 de enero de 1910 con el nombre de Benito Juárez.    Hacia ese año, el gobierno de Díaz se preparaba para celebrar el centenario de la independencia nacional. En Hidalgo, Pedro L. Rodríguez añadiría al festejo la Inauguración del Reloj Monumental en  la Plaza Independencia. Los líderes sociales de la oposición trabajaban en apoyo a las ideas de Madero y de los Flores Magón, pensando ya en crear un club anti reeleccionista. Teodomiro Manzano escribió: “el partido local estuvo integrado en su mayor parte por miembros de las logias Madre Común y Regeneración”. En estas logias se encontraron el notario Jesús Silva Espinosa, Francisco Noble, Ramón M. Rosales, Ignacio Urquijo, Emilio Barranco Pardo, Loreto Salinas, Luis Pruneti, Austreberto Bárcena, Andrés Maning y otros, quienes fundaron el 16 de enero de 1910 el club político anti reeleccionista “Benito Juárez” de Pachuca, filial del partido maderista.

El club creció clandestinamente y  poco a poco en todo el estado. Fundó el periódico “El demócrata”. Postuló candidatos a diputados y senadores, apoyando la candidatura de Madero el 15 de abril de 1910 se realizó en la ciudad de México”.

*Isaac Piña Pérez. “Etapa precursora de la revolución de 1910 en el estado de Hidalgo” en Memoria del Primer Congreso de la Cultura en Hidalgo, México, Universidad Autónoma de Hidalgo, 1970, p. 199.

*Alfonso Mejía Shoreder. Francisco Noble: maestro y rebelde. México, Centro Social Hidalguense en la ciudad de México, 1948, p. 19.

 

Un Acuerdo de hace 101 años para la conservación de los monumentos propiedad de la Nación.

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Un Acuerdo de hace 101 años para la conservación de los monumentos propiedad de la Nación.

El 27 de octubre de 1914 se creó la Dirección General de Bellas Artes, y el Hidalguense Alfonso Cravioto, quedó a cargo de ella. Era parte del propósito descentralizador que abrigaba el gobierno carrancista…”

Del libro “Alfonso Cravioto un liberal Hidalguense”, de Miguel Ángel Granados Chapa, Capitulo V, Revolucionar, Educar, Legislar; páginas 84-85, 88-89 Ediciones Océano 1984

Antecedente: “… Carranza entró en la ciudad de México el 20 de agosto de 1914 y de inmediato inició la reorganización de su gobierno (…) Félix F. Palavicini, que había sido también diputado renovador, Carranza lo designa, el 23 de agosto oficial mayor encargado del despacho de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes”. “… Palavicini a quien se conocía como oportunista y deshonesto, Y mostraría más tarde sus habilidades para la intriga, era sin embargo un hombre inteligente. Lo muestra al nombrar a Cravioto, como dice Taracena, “mucho más valioso que él como revolucionario e intelectual”

El Acuerdo: “… A pesar de las limitaciones de todo género que el gobierno enfrentaba, se produjeron en el ámbito de la cultura y la instrucción decisiones significativas (…) sobresale entre ellas el acuerdo para la conservación de los monumentos. Allí se estimaba que <… los periodos de sacudimiento político que se sucedieron durante casi todo el siglo pasado, con su natural efervescencia de pasiones, inclinaron gran parte de la acometividad militante contra obras y monumentos que, por encima de su objeto utilitario o. de su tendencia religiosa, merecían el respeto unánime, pues que siendo florescencias del arte, no sólo ya no pertenecían a facción política determinada sino que, por sobre la propiedad de la nación eran patrimonio de la cultura universal>…”.

. “Después la ignorancia, el descuido y la especulación completaron los latrocinios. Mercaderes atraídos por la creencia de que México había sido gran emporio de obras de la mejor escuela española, acudieron, hurgaron y saquearon, explotando la ingenuidad o la codicia de sencillos curas de aldea, que gustosos trocaban una tela valiosa por la posibilidad de embadurnar las paredes de la iglesia, o sacrificaban tallas invaluables ante la tentación de las monedas vandalizadoras. El resultado es tanto más de lamentarse cuanto que las obras extraídas a nuestro país y exportadas sobre todo a Estados Unidos, se esparcieron a los cuatro vientos, con firmas apócrifas de pintores de renombre, suplantadas por razón comercial, lo que imposibilita casi por completo saber ahora siquiera el lugar o colección en donde puedan estudiarse”.

“Por último, la negligencia de la mayor parte de los gobiernos ha hecho que se presencien en la misma capital de la república destrucciones inicuas como las de la Fuente de la Tlaxpana, y la de los frescos del Bautisterio del Sagrario, sustituidos por una decoración ridícula, y la recientísima y bárbara profanación cometida en los relieves del templo de Santo Domingo, donde so pretexto de .limpieza se destruyeron para siempre ejemplares únicos de nuestra cultura nacional”.

“Este acuerdo, con toda probabilidad –por el género de las preocupaciones y el estilo- preparado por Cravioto, estipulaba que serían castigados “con toda severidad, previos juicios sumarios, los que sustraigan o destruyan cuadros, retablos, altares, esculturas, muebles y demás objetos de arte existentes o no, en iglesias, capillas y demás edificios que sean de propiedad nacional”. Deficiente si se le ve con los ojos de la técnica jurídica, e impráctico si se atiende a sus resultados, importa señalar, de nuevo, el carácter precursor de este documento, piedra miliar en la batalla por la preservación del patrimonio cultural mexicano”.

Una recomendación del Diputado Alfonso Cravioto Mejorada, ayer.

Alfonso Cravioto

A los diputados electos hoy, una recomendación de Alfonso Cravioto, ayer.

Recomendación del libro “Alfonso Cravioto, un liberal hidalguense” de Miguel Ángel Granados Chapa, que editara el Gobierno del Estado de Hidalgo en 1984, ahí encontramos unos textos de Jesús Villalpando, que fuera redactor de la Revista “Savia Moderna” en 1906, y que diez años después publicara le publicara los discursos de Alfonso Cravioto “…en la fragua Queretana…”, de 1917, en los que Cravuito les hace notar a sus compañeros diputados la gran responsabilidad que les confirió el voto popular; leemos:

30 de noviembre de 1917.- “… señores diputados, uno de los actos primordiales del Congreso Constituyente, yo pregunto ¿no sería verdaderamente penoso que la asamblea diera tan poca muestra de intelectualidad, de criterio moral y mostrase tan desastrado concepto de justicia? ¡Ah, señores!, de dejarnos arrastrar hacia ese abismo, la nación entera, y con la nación la historia, no nos dejaría prestigio intelectual, prestigio moral para enfrentamos con esa obra augusta que Se llama Constitución…”

“Señores diputados: sois ahora los representantes legítimos de la república, la selección mejor de nuestro pueblo, la síntesis más alta de la patria. Confiadamente ponemos en vuestras manos no sólo la suerte de una credencial transitoria, sino la reputación de nuestra vida política y nuestro honor de revolucionarios. Decía el emperador Galba en un momento solemne: “Herid, si es que mi muerte salva a Roma”. Nosotros decimos ahora, arrojadnos de aquí si nuestra expulsión es útil para las libertades de México”; “…El instante es solemne y muy seria es la obra. Necesitaremos que el pueblo nos comprenda unidos, trabajando por hacer una gran patria, próspera y feliz; confundiéndonos todos en este ideal común, sintámonos mexicanos, nada más que mexicanos, pero profundamente mexicanos y vayamos en nombre de la república a las glorias de la Libertad”.

“Un mes después en otra de sus intervenciones, la más trascendente de cuantas hizo en el Constituyente, y quizá en su vida entera: … el C. Diputado Alfonso Cravioto abandona su curul y sube pausadamente a la tribuna (…) Allí, en rotundos periodos, algunos como tallados en mármol, pronuncia un magnífico discurso”. He aquí un fragmento de los más significativos:
“¿Qué es la democracia? El gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo, según la fórmula jacobina; aparece desde luego un grave error; el pueblo, desde luego, no es una masa compacta, uniforme, compleja; el pueblo es una masa de seres humanos dividida en varias clases sociales que persiguen intereses antagónicos y con relaciones de envidia, de odio y de desprecio, en vez de amor, amenazada por una catástrofe producto del estado actual del espíritu y de la excitación también actual y efervescente del sentimiento. La democracia debe ser, pues, el gobierno del pueblo por la mayoría del pueblo, y para la mayoría del pueblo; pero como en todas partes del mundo la mayoría del pueblo está constituida por las clases populares, resulta que la democracia es el gobierno de la sociedad por las clases populares y para beneficio de las mismas clases, El problema del bienestar de las clases populares es el problema de sus sufrimientos, es el problema de sus miserias, es el problema de sus deficiencias para enfrentarse contra el empuje fiero de la catástrofe económica inevitable de los desequilibrios industriales, del espantoso mal del capitalismo”.

“…en la plena conciencia de mi deber cumplido, pronuncio estas palabras: ¡Maldito sea ante la historia y ante el pueblo todo el que viniere a este Congreso a pretender disfrazar de interés general su interés particular ¡maldito sea ante la historia y el pueblo todo diputado que viniere aquí a no inspirarse principalmente en los intereses de la revolución, de la patria y de la raza!…”