Oficio Político

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Este título nos lleva a preguntarnos ¿Qué es la política?, ¿Quién es político y quién no lo es? ¿Qué diferencia hay entre el político y el no político? Y otras cuestiones que giran en este entorno, ¿Por qué el ser técnico no se puede ser político?

En el libro del Fondo de Cultura Económica “Así lo recuerdo”, anecdotario de  la cultura política en México de Luis Marcelino Farías encontramos algunas luces al respecto:

“Al que le gusta la política estudia leyes para estar en aptitud de participar, hora que hay la carrera de ciencias políticas, también entran allí. A veces salen teóricos y no sirven. Se sienten políticos porque tienen un título. Pero el título de político lo da la vida, nada más. Puede ser político tanto un economista como un abogado; también pude serlo una persona sin carrera Un político tiene que poseer conocimiento de la vida, el conocimiento de las gentes, percibir quién sirve y quién no para qué puesto, para qué cargo y sobre todo para qué”.

“Un político se cala en la vida real; el político es el que hace política. El político teórico o el que cree ser político podrá ser consultor, podrá ser analista o lo que sea pero no es político. No se estudia para político; no obstante, la política abarca todas las ramas del saber.

“Hay que ser filósofo -decía Platón- para ser político.” Bueno, sí, en cierta medida; pero hay que ser agudo y sentir las cosas, sentir al pueblo y sentir lo que viene. El político es el gran visionario, el que ve el mañana, lo que va a acontecer y lo que puede acontecer. Un político fue Gustavo Díaz Ordaz, que me dijo el 8 de septiembre de 1964 lo que iba a pasar en octubre del 68. Un político es así, él hace política y ve el futuro, tiene atisbos del futuro. Puede por tanto provenir de cualquier actividad. Puede ser un militar. Ha habido militares que son a la vez excelentes políticos: Cárdenas, Calles, grandes políticos. Calles sobre todo era militar. Bueno, era maestro de escuela, se hizo militar, porque no era militar de carrera. Hay militares de carrera que sí resultan ser buenos políticos y hay abogados que resultan buenos políticos. Pero pues eso es una casualidad”.

“…la política consiste en mover voluntades, en mover gentes. En la política y en la administración pública como su parte complementaria. Lo fundamental es mover voluntades: eso es ser político, no hacer creer que sus decisiones mueven esas voluntades

Se hace obra si hay con qué, si no, no. Hay aspectos muy gratos de la política; por ejemplo, el ser dispensador de bienes es de los más satisfactorios; lo haces con dinero ajeno. Ése es el aspecto grato. Pero lo ingrato surge cuando no hay dinero y hay que hacer cosas, hay que mover voluntades, mover aquí, mover allá.

“Todo lo social afecta a lo político. Todo problema que exista en el seno de la sociedad afecta lo político, desemboca en la política. A la política le corresponde buscar una solución. El político tiene que buscar la solución; él utiliza a los técnicos como orientadores nada más, como amanuenses, si se quiere. Pero el político es el que tiene que tomar la decisión. Eso es lo que sucede, porque el político sabe que no tiene la verdad siempre, el político sabe oír, juzga, se informa y decide”.

“Esto viene a propósito de que se dice que hoy no hay políticos. Es que hacen las cosas distintas a como las hacíamos nosotros, más bien creen hacerlas distintas, pero lo que subyace es que ya no hay políticos, eso es todo”.

*Grabado de Guadalupe Posada

 

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La Soberbia

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La Soberbia

“Si el infierno quieres conocer
De la soberbia has de menester”
Catecismo del Padre Jerónimo Ripalda, S.J. (1616)

Del Periódico “Desde la fe” 07, No. 950 de encarte en el periódico “El Sol de Hidalgo”, leemos: “Pecados capitales” por el P. Juan Jesús Priego.

“La soberbia, dice el dominico Melchor Cano (1509- 1560) en su Tratado de la victoria de sí mismo, es “el apetito desordenado de la propia excelencia”. El soberbio quiere ser siempre el primero en todo. Cuando toma la palabra (acaso el verbo arrebatar y no tomar sea en su caso el más apropiado), no hace otra cosa que referirse a lo único de lo que vale la pena hablar en este mundo: él mismo. Apenas su interlocutor abre la boca, el soberbio lo interrumpe para decir: “Eso no es nada. Yo…” Y si por alguna extraña razón lo deja pronunciar más de dos frases seguidas, el soberbio no lo escucha, pues se encuentra pensando en lo que replicará a continuación. Sus diálogos no son en el fondo más que monólogos alguna vez interrumpidos. Así como todos los caminos llevan a Roma, así todas sus conversaciones llevan a él. Al final, los demás lo escuchan por pura compasión si no es que por obligación, pero, en todo caso, nunca por gusto. Como el pez, este infortunado muere siempre por su propia boca.

El soberbio es siempre el más inteligente, el más astuto y el menos ordinario de los seres que se mueven por las autopistas del planeta. Si alguna vez habla de su “pobre persona” lo hace únicamente para fingir una humildad que no tiene, para suscitar una simpatía que en el fondo le será siempre negada.

«-iAh! iAh! iAh! ¡He aquí la visita de un admirador! – dijo el vanidoso agitando su sombrero cuando vio llegar al Principito. (El Principito buscaba un amigo y lo que encontró fue un hombre que sólo quería aplausos).
“Buenos días -dijo el Principito-.Tienes un sombrero extraño.”
“Es para saludar –respondió el vanidoso-.. Es para saludar cuando me aclaman… Golpea tus manos una contra la otra.”
El Principito golpeó sus manos una contra la otra. El vanidoso saludó humildemente levantando su sombrero.
-¿Verdaderamente me admiras mucho? -preguntó el vanidoso.
-¿Qué significa admirar?
-Admirar significa reconocer que yo soy el hombre más hermoso, el mejor vestido, el más rico y el más inteligente del planeta., ,
-¡Pero tu estas solo en tu planeta!
-Dame ese gusto admírame, no obstante!
– Te admiro -dijo el Principito. Y se fue».
¿Quién podía estarse allí toda la vida aplaudiendo?
Si el vanidoso se hubiera olvidado de sí mismo, aunque solo hubiera sido por un día o por unas cuantas horas, otro habría sido el final de la historia. Pero el hombre no quería amigos sino solo adoradores.
Pero pensemos en esto: antes de que el soberbio llegara a este mundo, la gente se las arreglaba bastante bien para vivir sin él; cuando se vaya, igual de bien se las arreglará, he aquí una verdad que haría muy bien en tomar en cuenta …”

“La Soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de pronto con una miserable cuota de poder”.
José de San Martín (1778-1850)

“De lo que afirmó, todas sus palabras se habrán ido con el viento, y de su fisonomía, por muy bella que haya sido, no quedará sino un recuerdo bastante borroso e impreciso. Contra soberbia, humildad, decían los antiguos catecismos. La palabra humildad viene de humus, que significa polvo. Hombre humilde no es el que se pasa la vida mirando al suelo, sino el que sabe que está hecho de polvo y que al polvo volverá: que en esta vida no es más que un peregrino al que un día u otro le será revocado el exilio y tendrá que volver a la casa de la que una vez salió…”
“Es una lástima, sí, pero ¿qué le vamos a hacer?”.(Fin del Artículo)

Comentario aparte, El Padre Ripalda igual nos dice que la soberbia también puede ser pecado mortal “sólo cuando van contra la caridad de dios o del prójimo”, entonces: “…si el infierno quieres conocer…”.