Futbol y política en una vieja nota de prensa.

futbol y política

En el tiempo que hoy nos ocupa, futbol y política en una vieja nota de prensa.

En los archivos futboleros de “El Fusil” encontramos la revista “Enfoque”, que como encarte del periódico “Reforma” se editara en 1998, en vísperas de la Copa del Mundo en Francia, que Roberto Gómez Junco publicara y cuyos comentarios se asemejan a los que pudieran hacerse hoy con el final del “Torneo Clausura 2016” y  la futura participación de la Selección Mexicana en la próxima Copa del Mundo.

Desde entonces las cosas no han cambiado mucho en cuanto a la Selección y otros juicios; que giran alrededor de este llamado “deporte de las multitudes”, donde otros intereses están hoy por encima de la afición y que las perspectivas políticas consideran que un equipo local ganador es un valioso distractor y un estabilizador de inquietudes.

Roberto Gómez Junco “Enfoque” del periódico “Reforma” del 7 de junio de 1998 en una apretada síntesis de su nota: “…Porque así como el nivel de nuestro futbol en particular guarda una relación directa con el nivel de nuestro deporte en general, el subdesarrollo deportivo es en gran parte consecuencia de nuestro subdesarrollo político, económico y social”.

“La política y el futbol se entrelazan más de lo imaginado en tierras mexicanas, y para muestra bastan tres grandes botones que en este sexenio han dejado constancia de las similitudes político-balompédicas.

Aunque se habla de “recuperación”, de alentadores avances en los Índices macro-eco-nómicos, millones de ciudadanos con el bolsillo vacío se preguntan quiénes serán sus privilegiados compatriotas que se han recuperado con la recuperación. Lo que se produce es el bienestar para algunas familias, con lo que se afianza en sus contrastes el país de los 40 que lo tienen todo y los 40 millones que nada tienen. En el futbol, en donde a pesar de los errores, improvisaciones y concesiones, también ese ansiado bienestar les llega y les vuelve a llegar a varias privilegiadas familias:

  • A las de los jugadores que ganan mucho aunque rindan poco.
  • A las de los técnicos que se convierten en tuertos millonarios en tierra de ciegos despilfarradores.
  • A las de los directivos que manejan el dinero de otros para enriquecerse ellos mismos.
  • A las de los promotores vividores capaces de vender cualquier bulto de papas como si fuera un costal de diamantes,
  • A las del emporio televisivo que exprime al máximo un bondadoso producto de consumo llamado “Selección Mexicana, como el Tricolor”, el país entero se convierte en “el equipo de todos” muy mal manejado por unos cuantos. Así como en la política también en el balompié mexicano prevalece la improvisación a niveles directivos, a los que sólo puede llegarse si se cumple con un requisito indispensable, “no saber de…. futbol”.

Remata su artículo con un lapidario comentario: que “Cuando en un “Mundial de Democracias”, en un “Mundial de Gobernantes” (o en un  “Mundial de Ciudadanos”) México se ubique entre los primeros lugares, entonces podremos aspirar a que también los ocupe en una futbolera Copa del Mundo. Mientras tanto sólo nos queda esperar, conocer nuestra “realidad futpolítica”… y tratar de modificarla”.

 

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El patrimonio arquitectónico artístico y cultural como bien publico.

A propósito del abandono del Reloj Monumental de la Ciudad de Pachuca, Hidalgo y las farolas y bancas “*vandalizadas” de su Parque Hidalgo.

cabezal  centro historico

El Dr. en Arq. Juan Benito Artigas Hernández comenta sobre el patrimonio arquitectónico artístico y cultural.

El Dr. en Arq. Juan Benito Artigas Hernández con práctica profesional de proyecto y construcción de edificios, discípulo y colaborador de Félix Candela en Cubiertas Ala, S.A.; cursó estudios con el distinguido crítico de arte Juan de la Encina y con los arquitectos José Villagrán García, Federico Mariscal y Vladimir Kaspé, entre otros. A partir de 1970 centró su actividad en docencia e investigación de la arquitectura virreinal y moderna mexicanas y en restauración de monumentos y sitios históricos, desde la Secretaría de Patrimonio Nacional, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y en las facultades de Arquitectura y de Filosofía y Letras de la UNAM.

Es maestro en Historia del Arte y Doctor en Arquitectura. Maestro emérito de la UNAM. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores. Entre 1979 y 1986 dirigió el Curso Vivo de Arte de la Coordinación de Extensión Universitaria de la UNAM.

Tiene en su haber más de 20 libros publicados, entre los que se cuentan La piel de la Arquitectura, Murales de Santa María Xoxoteco; Capillas Abiertas Aisladas de México y del Convento de Metztitlán, Arquitectura del siglo XVI. Edición que le identifica con Hidalgo y su acercamiento a nuestra historia y sus monumentos Además, ha escrito diversos artículos especializados, de divulgación, programas de televisión y capítulos en libros. Ha dictado conferencias en diversas instituciones educativas del país y presentado ponencias cursos y asesorías de restauración  en México, España, Grecia, Marruecos, Honduras, Guatemala, Ecuador, Colombia y los Estados Unidos, además de visitas de estudio a otros países.

Es editor fundador de los Cuadernos de Arquitectura Virreinal y fue director del Seminario Interdisciplinario de Investigación en Arquitectura Virreinal, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Posee el reconocimiento como uno de los 120 historiadores de Arte y Arquitectura Iberoamericanos, a través de los tiempos en la publicación de la Fundación Carolina de España y el Centro de Documentación de Arquitectura y Urbanismo de América Latina con base en Buenos Aires Argentina ha sido acreedor a la Encomienda de Isabel la Católica, concedida por Juan Carlos I Rey de España. Presencia en un sinnúmero de restauraciones en las que se incluye el Reloj Monumental de Pachuca en el 2010. (Breve síntesis de las más de 50 cuartillas que componen su amplio currículum vitae)

En los campos del respeto al patrimonio histórico el Arq. Artigas ha publicado: “La obra arquitectónica artística o histórica, vive por lo que expresa; por lo que el observador de cualquier tiempo es capaz de extraer de ella. Lo que cuenta es la impresión que produce en quien la recorre, la vivencia que motiva en él, ya se trate de una persona conocedora del arte o ajena a él. Aún tratándose de un profano, la obra que tiene suficiente fuerza expresiva lo sacude”.

Continua el Arq. Artigas: “…La permanencia y cotidianeidad del objeto (…) radican en dichas impresiones que desencadenan en el ser humano, que perduran aún mucho después de haber sido construida la obra y aunque haya cambiado su utilidad, uso o función, que de las tres maneras se llama; en esa capacidad radican <sus valores más trascendentes…>”

De los valores trascendentes: “En verdad, en el real sentido de la palabra, sólo podemos valorar las cosas físicas, porque sobre ellas puede establecerse un valor determinado, que sin duda es absolutamente tangible. Pero existe otro valor, el valor intangible, que es aquel que no puede establecerse físicamente, sino que sólo puede sentirse. Ese que no puede apreciarse con los sentidos conocidos, sino que trasciende lo material para ubicarse en el mundo espiritual”.

*Vandalizar.- Diccionario de la lengua española 2014 “Maltratar o destruir una instalación o un bien público” Actitud o inclinación a cometer acciones destructivas contra las propiedades públicas sin consideración alguna hacia los demás.

Comentario: “El vandalismo pone en peligro la convivencia entre los ciudadanos”.

“Sensación general de la República sobre la crisis actual”.

Siglo xix“Sensación general de la República sobre la crisis actual”. Estas líneas que bien pudieran leerse en algún editorial de análisis político de estos ultimos años, fueron escritas por Mariano Otero en 1842. Esta actividad periodística fue registrada en las páginas del periódico “El Siglo XIX”, y reflejan con claridad el clima cultural y político predominante, y dan idea de cómo en la prensa se interpretaba, en aquellos años, la conciencia popular desde una tribuna periodística.

*“Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que se agita en la República Mexicana”

“Una sensación grande y profunda ocupa hoy el ánimo de todos los mexicanos. Los hombres capaces de analizar los acontecimientos políticos y de entrever su provenir oscuro, calculan, sin temor de engaño, que la Nación pasa por una crisis terrible que fijará sus destinos, hasta ahora inciertos y vacilantes; y el pueblo que no está al alcance de estos cálculos presiente también, con su instinto maravilloso, la hora de la tempestad, y muestra sus temores y sus esperanzas por el desenlace de la escena que pasa la vista de todos. De este modo la sociedad entera asiste en estos días a la representación de este vasto y complicado drama, en el que se presentan la ambición y las pasiones más egoístas, mal cubiertas con mentiras y transparentes máscaras; en el que se ve a los intereses que dividen a la Nación, luchando los unos con los otros en un combate silenciosos, pero de muerte; y en el que, en fin, todas las teorías, todos los deseos, todas las esperanzas, se disputan el triunfo que decidirá de nuestra suerte.

Sin duda que hay hombres para los que nada de esto pasa. Reducidos algunos a las convicciones de un despecho desolador, contemplan a la Nación como irremisiblemente condenada a todos los males con que la anarquía o el despotismo la quieren oprimir, y temblando por la suerte de los más caros y sacrosantos intereses de la República, juzgan que nuestras dolencias no tienes remedio, y que apenas nuestros nietos podrán gustara los frutos de los enormes y cruentos sacrificios que la Nación ha hecho en treinta y dos años de infortunios.

Creen otros por el contrario, aunque no muchos, que alumbra ya la aurora del día de la libertad y de la dicha de México y, confiados en tan gratas ilusiones, estiman por importantes los ataques que se les dirigen y por innecesarios los esfuerzos que se hagan para contrarrestarlos; y de estas dos opiniones tan contradictorias como inexactas resultan, entre otras muchas cosas, ese silencio y esa apatía que se notan a la hora de la discusión de los grandes intereses, privando así a la Nación de las incalculables ventajas que sacará de la energía del espíritu público en esta época, y alentando también las esperanzas de los que toman este silencio como un signo de cobardía…”.

“La suerte de la Nación no está decidida todavía, Motivo de este escrito.
Si el que esto escribe creyera que el destino de la República estaba irrevocablemente fijado en cualquier sentido que fuese, este mal formado escrito no aparecería; pero le asiste una convicción profunda de que nada cierto hay para nuestro próximo porvenir; cree que el destino futuro de su patria depende casi absolutamente de lo que hoy se haga: juzga que entre los diversos elementos y las variadas circunstancias que deciden de la solución de ese inmenso problema, hay elementos favorables y circunstancia en extremo propicias para la salvación de la República…”.

*“Ensayo sobre el verdadero estado de la cuestión social y política que se agita en la República Mexicana” por Mariano Otero, 1842. Reedición en una publicación del Instituto de la Juventud Mexicana, 1975

¡No te prives!: Defensa de la ciudadanía

Sabater libro

Libro de Fernando Savater, Editorial Ariel 2014.

Fernando Savater, quizá el profesor de filosofía más leído del mundo y de eso va en el libro que en México se llama ¡No te prives! Defensa de la Ciudadanía.

De la Casa Editora: “Las cosas están muy mal, pero nadie va a venir a salvarnos. Por esta razón, dice Fernando Savater, la decisión es muy simple: o se elige ser un ciudadano que busca hacer algo para que las cosas cambien o se opta por ser un vasallo que calla y obedece. No hay más opción. “El pesimismo no arregla nada”, afirma el escritor español, nacido en el País Vasco.

Con la característica ironía del autor, este libro nos pone frente al espejo: ¿Realmente somos todos mucho más “buenos” que nuestros políticos? ¿Cómo podemos decir que “no nos representan”, aunque no nos gusten e incluso no los hayamos votado, si son parte del sistema del que somos ciudadanos?
“Ser político en el sentido auténtico del término, no en el insultante y pueril, es preferir enmendar errores a linchar culpables…”.

Algunos contenidos de su prólogo: “Como vivimos -o hemos vivido hasta hace muy poco una época en la que estar indignado goza de prestigio moral y social, permítanme que presente este libro como resultado de una larga indignación que padezco desde hace mucho pero que se me ha agudizado especialmente en los últimos cuatro o cinco años. La motiva el maltrato entre nosotros de la idea de ciudadanía, pieza esencial del juego democrático. En ese maltrato se mezclan el interesado desinterés de algunos, la descarada manipulación de otros y la flamante ignorancia de la mayoría, entre los que para mi perpetua sorpresa deben incluirse sesudos catedráticos, respetables magistrados, clérigos de alto coturno, intelectuales con mando en plaza y cargos políticos a tutiplén. Sucede que quienes más se llenan la boca proclamando la importancia de los ciudadanos y exaltando su derecho a decidir, son los que más activamente desconocen sus libertades para supeditarles a entidades fabulosas como «pueblos», «identidades» y otras restricciones colectivistas de su verdadera capacidad emancipatoria…”.

Dado que la tímida posibilidad de una asignatura en bachillerato de educación para la ciudadanía ha sido ya cortada de raíz para evitar el «adoctrinamiento» (?), es de temer que en el futuro inmediato esta situación no mejore y que las generaciones venideras perpetúen esta forma de indigencia ideológica y política. De tal modo que los ciudadanos efectivos pierden de vista lo que están a punto de perder con el pretexto de señuelos demagógicos: alertarles de esta mutilación ya en marcha es el principal objetivo de este libro…”

“Perdonen que recuerde semejantes obviedades (y si no lo son, al menos discutámoslas), pero resulta que actualmente a cada paso las vemos ignoradas o excluidas de los debates más urgentes que nos ocupan. De tales debates tratan las siguientes páginas. Para empezar, se ignora en qué consiste la ciudadanía cuando se habla genéricamente de la desafección de la gente por la política y se culpa de ella exclusivamente a los políticos electos, olvidando que en democracia políticos somos todos. Antes de la crisis la gente (especialmente los más jóvenes) blasonaba de no interesarse por la política, y después de su estallido muchos salieron a la calle para proclamar las fechorías de los políticos que nos engañan y manipulan: o sea, antes tuvimos mayoría de apolíticos y luego buen número de antipolíticos, pero ciudadanos políticos (es decir, auténticos ciudadanos), que son los que hacen falta, eso por lo visto es más difícil de conseguir en número suficiente. Mientras parecen bastar el apoyo de la familia o los amigos, tan acrisolado en nuestros países del sur europeo que mitifican los lazos afectivos y desdeñan los legales, el Estado es visto con desconfianza y sólo despierta mecanismos de escaqueo; pero después, cuando los problemas se revelan tan hondos y generales que solo pueden afrontarse con instituciones solventes, casi nadie se siente responsable de no haberse preocupado a tiempo porque fueran eficaces, bien dotadas económicamente y limpias de corrupción o provistas de salvaguardias para que no resulte impune. Aún más grave es el olvido de los requisitos de nuestra ciudadanía…”

Del texto: La ciudadanía democrática es un reconocimiento por el Estado del que nos hemos dotado de nuestros derechos, deberes y garantías y no están basados en la identidad cultural, étnica, ideológica, religiosa o racial, sino como miembros de una institución constitucionalmente vigente que establece las reglas del juego con las que operamos. Esa ciudadanía constitucional es el marco de la obligación política que caracteriza la democracia moderna y que ha logrado el máximo histórico de libertad personal institucionalizada colectivamente.

*El valor ciudadano

*El valor ciudadano como esencia de la democracia.

Madero en Pachuca

*Parte de la publicación del Lic. Esteban Ángeles Cerón del 25 de mayo de 2015, de permanente vigencia, no solo considerando la parte medular de su texto referido a los procesos electorales que para esa fecha se venían a dar, sino el concepto que fija sobre “el dinamismo de las estructuras ciudadanas, comunitarias y vecinales, (que) son la génesis de la microfísica del poder y son cruciales para recuperar la credibilidad y la confianza perdidas”.

Del texto: “….El subdesarrollo político y la regresión de algunas fuerzas partidistas, confirman las fronteras entre ciudadanía y gobierno y el encumbramiento de élites que impactan la calidad de la democracia.

Las propuestas de campaña, son el reflejo de simples ejercicios de escritorio. No tienen la madurez de una plataforma política viable, ni son un programa de transformación de la realidad social. El uso de parafernalias melódicas, la descalificación como bandera de lucha, y la demagógica somnolencia del discurso político vacío, son evidencias palpables.

Se ha perdido la esencia de los valores ciudadanos. La clase política y la partidocracia dejan de ser interlocutores válidos de la voluntad del tejido social. Esto ha provocado la autoexclusión, el abstencionismo y la desconfianza ciudadana, dimensiones todas de la crisis de representatividad y legitimidad, cuyo marasmo denota la derrota histórica y el empobrecimiento del proceso electoral. Nadie debe ignorar que la virtud de la democracia, es que más allá de ser un régimen político, es atributo y condición necesaria de la expresión y voluntad del pueblo que no puede ser reducido a comparsa electoral.

Un aliado histórico de la inopia y verticalidad política que han propiciado la exclusión ciudadana, lo constituyen las precarias condiciones de cultura política y a la falta de activismo y organización social, determinantes del frágil rol que ha jugado el tejido social. Esto ha permitido tácitamente que la política se juegue a niveles de élites y grupúsculos, que aprovechando este desacierto ciudadano, han convertido a la sociedad en una masa manipulable, cuya despolitización es la factura de la cuenta corriente de la impunidad y la corrupción, como abusos del poder.

Contrario a esto, es positivo que en los últimos años se marcara el ascenso y vigor de las organizaciones de la sociedad civil, que se han abierto paso ante las lógicas de exclusión política del orden sistémico y conseguido logros significativos en materia de transparencia y anticorrupción. Empero, hay mucho por hacer para replantearle a la ciudadanía, el valor de su participación corresponsable…”.

“… El dinamismo de las estructuras ciudadanas, comunitarias y vecinales, son la génesis de la microfísica del poder y son cruciales para recuperar la credibilidad y la confianza perdidas. La ciudadanía no puede quedar a la zaga de ningún proceso político. La virtud de resiliencia que presenta como estructura de convivencia humana, es hoy el camino cierto que debe imponerse para alcanzar la armonía y la paz social…”.

Esteban Ángeles Cerón
Ha sido Senador de la República por el Estado de Hidalgo de las LVIII y LIX Legislaturas. Diputado local, Coordinador General del H. Congreso del Estado de Hidalgo en la LV Legislatura; y Diputado Federal de la LVII Legislatura del Congreso de la Unión. Actualmente es Presidente del Consejo Consultivo Ciudadano del Estado de Hidalgo, Organismo Público Autónomo que impulsa la organización comunitaria y vecinal para el fomento de la cultura de la colaboración y la participación ciudadana en acciones sociales y gubernamentales. Se encuentra en:
Twitter: @Esteban_Angeles
Facebook: http://facebook.com/estebanangelesc
Blog: http://perspectivahgo.wordpress.com/

“El orden político democrático y la opinión pública.

“El orden político democrático y la opinión pública.

“El orden político democrático”…de la participación ciudadana; una publicación del Instituto Federal Electoral en sus cuadernos de apuntes de cultura democrática No. 2

“El término opinión pública proviene de la Revolución Francesa (1789). Pero, ¿qué quiere decir? Su significado fue cambiando a lo largo de la historia. Hoy la podemos entender como una opinión que se genera y difunde entre los miembros de la sociedad y que se refiere a asuntos de interés general o público. ¿Qué tiene que ver esto con el control del poder y el voto? Muy sencillo, uno de los requisitos de la democracia es ser transparente como una caja de cristal, donde el poder sea ejercido a la vista de la gente para que todos los ciudadanos podamos opinar, criticar, orientar, pedir, proponer y vigilar que los gobernantes se apeguen a la ley.

Para ello es necesario que los ciudadanos nos interesemos y estemos informados del quehacer político. No se puede opinar juiciosamente si uno no está enterado de lo que ahí acontece.

Ahora bien, estar informados no es suficiente para generar una opinión pública libre. Deben estar garantizados ciertos derechos como la libertad de pensamiento, de información, de expresión, de asociación. Así, no debe haber censura ni temor a decir la verdad, y ha de existir la autonomía y la responsabilidad.

Sin embargo, para tener una opinión pública libre y actuante deben cumplirse algunos requisitos más. La información sobre las acciones del gobierno y el debate político se transmiten a través de los medios de comunicación; por eso, los medios deben ser veraces e independientes de los centros de poder, para estar en condiciones de pedir información clara, y, a la vez, rendir cuentas y erigirse en espacios para la discusión de la multiplicidad de puntos de vista sobre los distintos asuntos del interés público. Además, es deseable que existan expresiones informativas diversas con el fin de que los ciudadanos podamos contrastar puntos de vista y formemos nuestra propia opinión.

Por lo que la participación ciudadana como opinión pública es un conjunto de actividades voluntarias a través de las cuales el ciudadano interviene en los asuntos de la comunidad. Gracias a esta participación, formando parte de sindicatos, asociaciones civiles, organizaciones vecinales, partidos políticos, o través del voto, otorgamos o quitamos el apoyo a los gobernantes, protestamos, buscamos soluciones a los problemas, y generamos propuestas.

Muchas veces se piensa que la participación ciudadana consiste sólo en ir a votar; que la única forma que tenemos de participar es eligiendo a nuestros gobernantes. Sin embargo, esto no es así: participar es tomar parte activamente en un espacio social elegido, es moverse por uno mismo.

En los regímenes democráticos se fomenta la participación ciudadana en la esfera pública bajo el principio de que la democracia es el gobierno de todos. Así, la gente conoce y se integra a la actividad política, colabora y se compromete en las decisiones colectivas y en la tarea de gobernar a la sociedad. En los regímenes autoritarios, en cambio, se propicia la no participación de la gente en los asuntos de interés público, se descalifica su opinión sobre todo en la política, la cual se busca reservar a una élite.

Existen distintas formas de participar, de acuerdo con los intereses y gustos de cada uno, el voto es una de ellas” (pero no la única).

“El ciudadano, sin más, se define por su participación en la justicia y en el gobierno”. Aristóteles (384-322 a.C.)

*“Reflexiones para entender y cambiar a México”.

*“Reflexiones para entender y cambiar a México”.

“… Los mexicanos quieren buenas noticias, quieren buenas cifras, quieren despertar en una cotidianidad mejor. Quieren amanecer un día y encontrarse con políticos que saben construir y no destruir, que saben planear y no sólo improvisar, que saben gobernar y no sólo fingir que lo hacen. (…) Los mexicanos quieren despertar y leer que un político cualquiera -azul, amarillo, verde, tricolor– pone sobre la mesa una solución para un problema concreto. Cómo incrementar el empleo. Cómo disminuir la inseguridad. Cómo combatir la corrupción. Cómo abaratar las elecciones. Cómo limpiar las calles. Cómo vigilar a los diputados. Cómo hacer crecer el crédito bancario. Cómo competir contra China. Cómo construir más facultades de ingeniería. Cómo emular a Brasil. Cómo fomentar la investigación científica. Cómo regularizar a los franeleros. Cómo acabar con las mordidas que se les paga a quienes recogen la basura. Cómo reducir los abusos de la telefonía celular. Cómo incrementar el número de patentes mexicanas. Cómo pasar de la fracasomanía habitual al éxito posible.

Los mexicanos quieren despertar y leer que otros -al igual que ellos- exigen el fin de los pleitos entre políticos y el principio de las luchas por lo que verdaderamente importa. Por las calles seguras y el agua limpia y las escuelas modernas y los servicios públicos eficaces. Por el acceso a la información y quienes saben lo que puede hacerse con ella. Por la educación para el nuevo milenio y por que México la necesita. Por el Estado de Derecho dado que hoy no existe aunque el gobierno diga lo contrario. …”

“Por los debates necesarios en cualquier parte, en cualquier formato, en cualquier medio. Quieren despertar y apoyar a políticos que miren más allá de cómo acomodarse en el puesto, a líderes empresariales que sean competitivos, a comunicadores que sean independientes, a periodistas que sean profesionales”.

“Punto final al gobierno que solapa la impunidad en lugar de erradicarla. Que tolera la corrupción en vez de combatirla. Que permite el tráfico de influencias en vez de exigir su eliminación. (…) Que permite las licitaciones amañadas, los contratos obtenidos, las aduanas arregladas, los negocios hechos bajo la protección del poder. Punto final a quienes entran al gobierno y aprovechan su paso para enriquecerse con él.

Punto final a gobiernos que exaltan de manera retórica el Estado de Derecho, pero sólo lo defienden de manera discrecional. Gobiernos que instrumentalizan a las leyes conforme a criterios políticos y las ignoran cuando les conviene hacerlo. Gobiernos que promueven medidas tan contraproducentes como el arraigo y desatiende violaciones a la Constitución tan evidentes como los monopolios. . Punto final a las instituciones que se vanaglorian del Estado de Derecho mientras al mismo tiempo lo manosean.

Punto final, pues, al gobierno que no actúa como tal. A quienes gobiernan en nuestro nombre pero en realidad lo hacen para bien del suyo. Que no hablan por nosotros sino por ellos. Que no legislan para beneficiar a las grandes mayorías sino para subsidiar a las atrincheradas minorías. Que crean fideicomisos para ocultar lo que tienen la obligación ética de revelar. Que privatizan bienes públicos sin regular de manera eficaz cómo serán utilizados por concesionarios privados”.

“Yo creo que eso es posible, pero sólo ocurrirá cuando la fe de algunos se vuelva la convicción de muchos. Cuando la crítica fácil se traduzca en la participación transformadora. Cuando la creencia en el cambio se concretice en acciones diarias para asegurarlo. Cuando más mexicanos memoricen las palabras de mi amigo -el empresario y filántropo- Manuel Arango: “El que no sepa qué hacer por México que se ponga a saltar en un solo pie y algo se le ocurrirá.”

*Textos tomados de las paginas 312/315 del libro “El País de Uno”, Reflexiones para entender y cambiar a México, de Denise Dresser en ediciones Proceso-Grijalbo, abril del 2015.