Una carta de Zapata

Zapata El 10 de abril de 1919, Emiliano Zapata cabalgó hasta la Hacienda de Chinameca para encontrarse con el Coronel Jesús Guajardo, un oficial que había desertado del gobierno carrancista. Cuando Zapata entró por el portón de la hacienda eran las dos de la tarde y la guardia de Guajardo le presentó armas. Entonces sonó una trompeta y la guardia le disparó a quemarropa. El Guerrillero cayó para siempre.

El Guerrillero que jamás arrió ni su bandera ni su guardia, luchó hasta el fin por la estricta aplicación de las demandas de tierra y libertad cayó para siempre. El Coronel Guajardo fue ascendido a general y recibió una recompensa de $ 52 000.

Para las altas autoridades y los medios masivos de comunicación, las grandes figuras de nuestra historia, no les son “comercializables hoy”; o tal vez haya un resquemor del surgimiento de un nuevo líder que como aquel pudiera hacer surgir “el México bronco”. Líder que como veremos enseguida no era únicamente el Caudillo del Sur y el que más de una vez salvó la marcha de la Revolución, su táctica de guerrillas fue genial y le permitió sobrevivir en la lucha sin contar con elementos suficientes. Infortunadamente, fue asesinado un domingo 10 de abril de 1919 y los homenajes que se rindieron fueron justo reconocimiento a su heroísmo libertario. Si su memoria fue aprovechada por oportunistas, ello no ha empañado sus méritos, uno de ellos lo vemos en esta carta que Alfonso Reyes H. Consejero del Departamento de Asuntos Agrarios y Colonización en esos años, Publica en su libro “Emiliano Zapata, Su vida y su obra”.- Editorial Libros de México, 1963, he aquí parte de ella:

Un sello que dice: EJERCITO LIBERTADOR DE LA REPUBLICA MEXICANA. CUARTEL GENERAL.

Tlaltizapán, Mor. 14 de febrero de 1918.

 

Señor General Jenaro Amezcua.

La Habana.

 “Estimado amigo…”

“Por los recortes que se sirven adjuntarme, quedo impuesto de la benévola acogida que en la prensa de esa Capital han tenido las declaraciones hechas por Ud. acerca de las finalidades que perseguimos; lo que es un indicio cierto de que la intelectualidad cubana se da cuenta de la importancia de este movimiento regenerador y simpatiza con él abiertamente, al reconocer su indudable justicia. De todas maneras celebro que en ese interesante país hermano del nuestro, repercutan vigorosamente y dejen hondas huellas las reivindicaciones gallardamente sostenidas por el pueblo campesino en esta República de México.

Era de esperarse que así sucediera, era de augurarse esa cordial hospitalidad para nuestros anhelos de reforma y para nuestros empeños de radical renovación; pues lo mismo tienen que pensar y que sentir dos pueblos de igual raza y de igual historia, que sufren y han sufrido idénticos males, que en su seno sienten agitarse los mismos problemas y que es lógico, por lo mismo, alienten análogos ideales y vibren con los mismos entusiasmos.

“… No es de extrañar, por lo mismo, que el proletariado mundial aplauda y admire la revolución rusa, del mismo modo que otorgará toda su adhesión, su simpatía y su apoyo a esta revolución mexicana al darse cabal cuenta de sus fines. Por eso es tan interesante la labor de difusión y de propaganda emprendida por usted en pro de la verdad; por eso deberá acudir a todos los centros y agrupaciones obreras del mundo, para hacerles sentir la Imperiosa necesidad de acometer a la vez y de realizar juntamente las dos empresas, educar al obrero para la lucha y formar la conciencia del campesino”. Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podrá poner estas dos fuerzas la una frente a la otra, y aprovecharse, vgr., de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo, modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. Así lo hicieron en México, Francisco Madero en un principio y Venustiano Carranza últimamente; si bien aquí los obreros han salido ya de su error y comprenden ahora perfectamente que fueron víctimas de la perfidia carrancIsta”. “…  La revolución netamente popular y agraria ha ganado considerable terreno, y hoy domina no sólo en Morelos, Guerrero, Tlaxcala, México y Puebla, sino también en Hidalgo, Guanajuato, Michoacán, Jalisco, San Luis Potosí, Zacatecas, Durango y Coahuila, y en la parte Sur de la República, además de haberse extendido a Veracruz y Oaxaca, ha penetrado hasta el fondo de los Estados de Tabasco y Chiapas quizás los más oprimidos del país. Le adjunto una credencial para sus trabajos cerca de las organizaciones obreras, así como varios ejemplares de “El Sur” y otros documentos de propaganda. Saludo a usted y le deseo todo bien su amigo y alto S. S., EMILIANO ZAPATA

 

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Un comentario en “Una carta de Zapata

  1. Para las altas autoridades y los medios masivos de comunicación, las grandes figuras de nuestra historia, no les son “comercializables hoy”; o tal vez haya un resquemor del surgimiento de un nuevo líder que como aquel pudiera hacer surgir “el México bronco”.

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