Del “El día de la Abuela y el Abuelo”

vejez_leonardo
Pasando “El día de la Abuela y el Abuelo”

“Decid, ¿Cómo tan presto, gloria tanta, vuestra noble República ha perdido?
-Porque la gobernaban neciamente oradores muy tiernos y sin juicio”.
Año 44 antes de Cristo y ya se tenían estas reflexiones como razón en “Diálogos de la vejez y de la amistad” de Marco Tulio Cicerón.

El 28 de agosto fue el día de la abuela y el abuelo, esta celebración tiene sus antecedentes en la época prehispánica en donde la vejez era considerada como “veneración hacia la experiencia acumulada en la vida y sensatez en las conductas” y es en 1934, durante el interinato Presidencial de Abelardo L. Rodríguez cuando se crea, por decreto, “El día del abuelo”. Esto nos lleva a dos textos con espacio de 2500 años; uno de Marco Tulio Cicerón 44 a.c. “Diálogos de la vejez y de la amistad” y una carta que escribe Francesco Tonucci (Frato) a su nieto, en su libro “Con ojos de Abuelo” 2011:

De “La carta de Frato” del libro “Con ojos de Abuelo”: “…va a nacer un niño y aquí estaremos esperándolo. De ser necesario, nos ocuparemos de él. No os preocupéis, no estaréis solos los abuelos estamos. Pero no hizo falta nada; se ocuparon de ti y te educaron como unos buenos padres, sin vivir juntos, como te habría gustado, pero sin obligarte a soportar los conflictos y los chantajes propios de la separación”.

“Nuestra historia como abuelo y nieto ya es larga. La más hermosa, ésa en la que el abuelo hace de abuelo y el nieto de nieto, probablemente ya se ha acabado. Ahora somos dos adultos que se quieren, que intercambian opiniones. Opiniones casi siempre diferentes porque nos separan varias generaciones. Tú llevas un piercing en la lengua y un tatuaje en la nuca. Vistes pantalones por debajo del culo para que se te vean los calzoncillos. Crees que no vale la pena ir bien en los estudios. Sería astuto por tu parte pasar por los pelos, pero por lo general ni a eso has llegado. Lo que valoro de ti es la franqueza con que afirmas estas cosas: la escuela no te gusta, y si pudieras, no irías. Es verdad, la escuela no ha hecho nada para ganarte, para ponerse de tu parte, para conseguir que algo te apasione. -Tengo que ir y voy -me dijiste en una ocasión-, pero no creáis o esperéis que lo haga por gusto o con ganas-“.

“Vas para cumplir con una obligación, con el mínimo esfuerzo. Tampoco yo iba por gusto, pero no lo decía, es más, probablemente ni lo pensaba. No era lo normal. Nosotros tratábamos de ir bien en los estudios, aunque no nos gustaran, por un sentido del deber, del sacrificio; porque era lo que los padres y la sociedad esperaban de nosotros. Por aquel entonces, hace sesenta años, nos lo creíamos. Sin embargo, lo que yo quería recordar contigo en esta carta que abre este libro -que debía estar dedicado sólo a ti y que, por un retraso editorial, está dedicado también a Nina, que entretanto ha tenido tiempo de llegar- es nuestra relación de abuelo y nieto a través de algunas de las experiencias que hemos compartido y que los dos recordamos con placer y curiosidad. Con frecuencia son experiencias que no viví con mis hijos, con tu padre y tus tíos, en parte porque entonces no entendía mucho a los niños y en parte porque, cuando se tienen hijos pequeños, queda poco tiempo y el trabajo cuenta mucho, cuenta demasiado…”.

Y de Marco Tulio Cicerón leemos: “Diálogos de la vejez y de la amistad” año 44 antes de Cristo, Ediciones S.E.P. 1945, Biblioteca Enciclopédica Popular:
“No hay fuerzas en la vejez; ni tampoco ella las pide ni las desea para nada. De forma que por las leyes e institutos está exenta nuestra edad de aquellos empleos que no se pueden ejercer sin fuerzas; y así, no solamente no estamos obligados a lo que no podemos, sino aun a lo que podemos. ¿Pues qué maravilla es, que los viejos sean alguna vez débiles y enfermos, cuando ni los mozos se pueden escapar de ellos?

Mas no solamente se han de prevenir socorros para el cuerpo, sino también, y mucho más para el entendimiento y el espíritu; porque hasta esas cosas se acaban con la vejez, como se apaga una lámpara si no se le echa aceite. Más los cuerpos se deterioran con el cansancio y el trabajo; pero los ánimos al revés cultivándolos, adquieren nuevo vigor. Así que es respetable la vejez si se defiende a sí misma, si mantiene su autoridad, si se gobierna con una total independencia y si mantiene predominio en los suyos hasta el último aliento de la vida. Pues así como alabo a un joven que tiene algo de viejo, así también me agrada el viejo en quien hay algunas cosas de mozo; y el que sea de esa naturaleza podrá ser viejo en el cuerpo, pero en el ánimo no lo será jamás. Porque el que vive en estudios y trabajos, no siente cuando le llega la vejez. Así poco a poco y sin sentir se va la edad envejeciendo y no se quiebra de repente, sino que a fuerza del mucho vivir se acaba”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s