Zapatero, a tus zapatos

zapatero Bobrón Ecuador © Pablo Torras/www.countrysessions.org

En “El Principio de Peter”.- Textos de diversos capítulos del libro “El Principio de Peter” de Dr. Laurence J. Peter y Raymond Hull- Edit. Plaza & Janés S.A. que bien van con los tiempos y hechos que estamos viviendo.

“Los anónimos autores de varios proverbios tuvieron una cierta intuitiva comprensión de la teoría de la incompetencia: <Zapatero, a tus zapatos> es un claro aviso al zapatero remendón para que no pretenda ser ascendido a jefe del taller de reparación de calzado. El obrero que manejaba diestramente la lezna y el martillo podría demostrar torpeza con la pluma, el cálculo de tiempos y la distribución del trabajo.

«Demasiados cocineros estropean la sopa» sugiere que cuantas más personas participen en un proyecto, mayores son las probabilidades de que una, al menos, de ellas haya alcanzado su nivel de incompetencia. Un competente pelador de verduras, ascendido a su nivel. de incompetencia como cocinero, porque puede echar demasiada sal y estropear el buen trabajo de los otros seis cocineros que ayudaron a hacer la sopa”.

“Shakespeare describe una interesante manifestación de colocación final de sus subordinados: un prejuicio irracional contra subordinados o colegas motivados por algún detalle del aspecto físico y sin relación ninguna con la realización de su trabajo. Pone en boca de Julio César las palabras siguientes:
<Rodéame de hombres gruesos y lustrosos… He allí a Casio, con su semblante famélico y enjuto; piensa demasiado; hombres semejantes son peligrosos>. La incompetencia real o incompetencia en el puesto es pasada por alto”.

“ Citando a W. Irving que señala:… «las mentes obtusas son generalmente preferidas para los cargos públicos, y especialmente promovidas a ser objeto de distinciones ciudadanas». No comprendía que en este razonamiento que una mente puede muy bien ser brillante para un puesto subordinado, y parecer, no obstante, roma al ser ascendida a un puesto elevado, del mismo modo que una vela puede servir perfectamente para iluminar una mesa de comedor, pero resulta inadecuada si se la coloca en un poste del alumbrado para iluminar una encrucijada de la vía pública (…) Pero generalmente, su forma de tratar los problemas que llegan hasta él, es dejarlos dormir en el limbo, hasta que algún otro toma una decisión o hasta que es demasiado tarde para una solución”.

“Si representamos las diversas funciones a realizar en la vida pública por agujeros de formas diferentes practicados en una mesa, unos circulares, otros triangulares, otros cuadrados, otros oblongos -, y las personas que desempeñan esas funciones por trozos de madera de formas similares, veremos generalmente que la persona triangular ha penetrado en el agujero cuadrado, la oblonga en el triangular, y que una persona cuadrada ha conseguido introducirse en el agujero redondo. El puesto y su titular, el actuante y lo actuado, raras veces encajan fácilmente que pudiéramos decir que estaban casi hechos el uno para el otro”.

“En pasados tiempos, cuando las grandes concentraciones de masas decidían los resultados de las elecciones, y cuando la oratoria era un noble arte, un orador fogoso podía esperar ser nombrado candidato por un partido, y el mejor orador de todos los candidatos” podía obtener un escaño. Pero, naturalmente, la capacidad de hechizar, de divertir, de inflamar a una multitud de diez mil votantes con los gestos y con la voz no llevaba consigo la capacidad de pensar juiciosamente, de deliberar serenamente y de votar sabiamente sobre los asuntos de la nación”.

“Con el desarrollo de las campañas electrónicas, un partido puede nombrar como candidato al hombre que mejor aspecto ofrezca en la televisión, pero la capacidad de dar – con la ayuda del maquillaje y la iluminación- una imagen atractiva en una pantalla fluorescente no constituye garantía alguna de una competente actuación…”.

Dice su autor: “Mi principio es la clave para la comprensión de todos los sistemas jerárquicos y, por tanto, para la comprensión de la estructura toda de la civilización. Unos cuantos excéntricos tratan de no verse insertos en jerarquías, pero todos cuantos participan en el comercio, la industria, el sindicalismo, la política, el gobierno, las fuerzas armadas, la religión y la educación se hallan inmersos en ellas. Todos se encuentran regidos por el Principio de Peter”.

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